FOTO RELATO
LOS SUEÑOS TE HABLAN
Otra noche más y Sofía se despertó angustiada e inquieta y
con una mala sensación. Era la tercera noche en la que ese sueño no la dejaba
descansar. ¿Cómo era posible que siempre se le repitiera el mismo sueño?
No olvidaba aquel salón tenebroso con olor a rancio y
humedad, en el que en un pedestal había un trono rodeado de rosas rojas, de un
color tan intenso que parecían alimentadas por la misma sangre humana. No
notaba la sutil fragancia a rosas, el olor era putrefacto y corrompido,
indicaba que esas rosas no eran flores en realidad, no invitaban a ser cogidas
para disfrutar de su delicado aroma sino más bien generaban un rechazo frontal
y absoluto.
A los pies del trono asomaban calaveras, dispuestas en
semicírculo en señal de adoración. Y en el mismo trono sentada, orgullosa,
altiva y ambiciosa, una figura de mujer que al carecer de rostro humano que la
relacionase, no podía distinguir su identidad.
Sofía tenía una sensación de mal augurio. Ese sueño la
perturbaba y no podía apartarlo de su mente. Necesitaba saber su significado y
si era algún mensaje que su subconsciente quería enviarle.
Acudió al psicoanalista en busca de ayuda y le explicó el
terrible sueño recurrente que surgía en sus noches y no la dejaba descansar.
A mi modo de ver, está bastante claro el significado del
sueño, le dijo el psicoanalista.
Las rosas rojas significan un amor muy pasional, dado la
intensidad del color que has descrito. Su olor desvirtuado se debe a que ese
amor no fue reconocido y fue despreciado.
Las calaveras dispuestas en semicírculo, indican todas las
personas que te han demostrado ese amor y que tu no has correspondido y en
cierto modo, los has convertido en cadáveres que has dejado a lo largo de tu
vida.
Y la reina eres tú. Te has convertido en una mujer que no
valora los sentimientos que te han profesado y de ahí tu altivez, soberbia y tu
porte arrogante y de engreimiento.
Sofía según se lo iba describiendo, iba dándose cuenta de
que efectivamente nunca había dado una oportunidad al amor, siempre le había
dado la espalda, impidiendo que su corazón se abriera y de esa forma pudiera
encontrar a la persona que le aportase felicidad en su vida. Se reprochó su
actitud y se dio cuenta que para nada quería convertirse en la Reina Cadáver de
las Rosas Rojas. De ahora en adelante las cosas cambiarían.

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