FOTO RELATO
MI HIJO SAMUEL
Como todas las tardes, Laura había ido a recoger a su hijo Samuel
a la clase de terapia del lenguaje. Su autismo le mantenía aislado del mundo y
su madre esperaba que algún día podría superar esa etapa y comunicarse con
ella.
Llegaron a casa y con la misma rutina de todos los días, llevó a Samuel al salón donde tenía preparadas sus pinturas y su pizarra limpia y lista en la pared. Samuel se sentaba en el suelo frente a ella y empezaba a coger los distintos colores. Los mezclaba haciendo composiciones que muchas veces daban como resultado unos bonitos bocetos, tanto por la disposición como por los trazos realizados y de un colorido vivo extraordinario.
Laura, mientras Samuel pintaba, ensayaba al piano la sonata
próxima que tendría que interpretar en la sinfónica. En eso sonó el móvil. Era
su marido para interesarse por ellos. Estaba de viaje y tardaría unos días en
volver. Laura salió del salón para que su conversación no perturbara a Samuel.
A mitad de conversación, oyó una melodía conocida que provenía del salón. Entró
y allí sentado en el suelo, frente al piano, estaba Samuel con sus brazos
alargados tocando las teclas. El sonido que salía era la canción de cuna que
Laura siempre le cantaba desde bebé al acostarlo.
Sus lágrimas no pudieron contenerse; se derramaban a la vez que
oía los acordes marcados por un ritmo impecable que Samuel ejercía al tocar
esas teclas. Miró hacia la pared y con asombro vio que esta vez no era un
boceto abstracto. Era la figura de una mujer con un bebé en brazos. Su hijo por
fin la estaba hablando.

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