LA MIRADA DE NEKKO (RELATOS DE HALLOWEEN)
LA MIRADA DE NEKKO
Julen estaba nervioso. Esta noche saldría con sus amigos a
hacer su ronda de petición de dulces. Era Halloween y este año sería distinto.
Sus padres le dejarían ir solo. Ya tenía 10 años y sabía perfectamente el
trayecto que tenía que hacer. Le acompañaría su mascota Nekko. Hace casi un año
que estaba con él. Ese gato negro de intensos ojos de color amarillo lo había
encontrado en una acequia medio moribundo, embarrado y en un estado deplorable.
Sin dudarlo y llevado por su amor hacia los animales, lo recogió, le dio
cuidados y cobijo y desde entonces se había convertido en su inseparable
compañía.
Se puso su disfraz de esqueleto y para Nekko su madre había
hecho un bolso que semejaba una calabaza, donde podría meterlo para que
estuviera cómodo al hacer el recorrido.
Cuando salieron a la calle, Nekko saltó del bolso y empezó a correr camino abajo. Julen salió corriendo detrás de él. Tenía miedo de que se perdiera en la oscuridad de la noche. De vez en cuando, Nekko miraba hacia atrás para cerciorarse de que Julen seguía sus pasos. Quería a toda costa que lo siguiera. Dobló la esquina y al fondo había una casa con la luz del porche encendida y la puerta entreabierta. Nekko se coló en el interior y Julen, que le seguía de cerca, no lo dudó y entró. Tras de sí, se cerró la puerta y repentinamente apareció una mujer con sonrisa malévola.
Nekko se tiró a su
regazo buscando sus caricias y su aprobación. Ella enseguida le achuchó y le
dijo: “Muy bien, has traído mi dulce golosina; hoy te haré tu mouse de
corazón”. Los ojos de Nekko empezaron a destellear al deleitarse con la sabrosa
propuesta. De nuevo lo había conseguido.
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